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9 junio, 2026 15:40

Abril cerró con un descenso del IPI pesquero por la menor incidencia del calamar

El Índice de Producción Pesquera registró en abril una caída interanual del 23,1%, afectado principalmente por la pérdida de impulso de la pesquería de calamar Illex tras un primer trimestre de elevada actividad. El crecimiento en langostino, peces y acuicultura contribuyó a moderar el descenso.

La industria pesquera mostró en abril de 2026 una contracción interanual del 23,1%, de acuerdo con los datos difundidos por el INDEC en su último Índice de Producción Industrial Pesquero. El resultado representa un quiebre respecto de la dinámica observada durante el primer trimestre del año, período en el que la destacada campaña de calamar impulsó gran parte de la expansión del sector y sostuvo una intensa actividad de la flota congeladora.

El desempeño negativo del mes estuvo fuertemente condicionado por la evolución de los moluscos, segmento en el que el calamar Illex argentinus ocupa un lugar central dentro de la producción pesquera nacional. Esta categoría registró una disminución del 54,3% en comparación con abril de 2025 y aportó una incidencia negativa de 32,3 puntos porcentuales sobre el índice general, convirtiéndose en el principal factor detrás de la caída observada en la actividad.

La comparación con el primer trimestre permite comprender con mayor claridad la evolución del indicador. Entre enero y marzo, la pesquería de calamar fue uno de los principales motores de la actividad, impulsando elevados niveles de captura, una intensa operatoria de la flota congeladora y un fuerte movimiento en las plantas procesadoras. Con la reducción de ese aporte durante abril, el índice comenzó a reflejar una menor incidencia del recurso que había liderado el crecimiento sectorial en el inicio del año.

No obstante, el desempeño acumulado sigue mostrando números favorables. Entre enero y abril, el IPI pesquero registró un incremento del 18% en comparación con igual período de 2025. La diferencia entre ese resultado y la caída observada en abril pone en evidencia el significativo impacto que tuvo la campaña de calamar en los primeros meses del año. Aunque el balance general continúa siendo positivo, el último dato mensual revela una modificación en la estructura de recursos que sostienen la actividad.

El análisis por grandes segmentos productivos muestra además dónde se concentró la retracción. La pesca marítima registró una disminución interanual del 35,5%, convirtiéndose en el principal factor de arrastre del indicador general al aportar una incidencia negativa de 29,7 puntos porcentuales. En contraste, la acuicultura mantuvo una trayectoria expansiva, con un crecimiento del 39,5% y una contribución positiva de 6,5 puntos. Sin embargo, su participación dentro del conjunto de la actividad pesquera aún resulta reducida frente al peso que conserva la pesca extractiva marítima.

La composición de los resultados permite identificar con claridad dónde se concentró la baja de la actividad. Durante abril, el retroceso se verificó principalmente en el segmento que constituye el núcleo de la industria pesquera nacional y que concentra la mayor parte de los desembarques, la operatoria portuaria, el procesamiento industrial, el empleo a bordo y las exportaciones. Aunque la acuicultura mantuvo una evolución positiva, su crecimiento no alcanzó para compensar la retracción registrada en la pesca marítima, que terminó marcando el comportamiento general del mes.

El análisis por tipo de flota confirma esta tendencia. Los buques congeladores sufrieron una caída interanual del 42,1%, con una incidencia negativa de 36 puntos porcentuales dentro del segmento marítimo. En contraste, la flota fresquera mostró una leve mejora del 3,1% y aportó una contribución positiva marginal. La marcada diferencia entre ambos desempeños evidencia que la principal corrección de la actividad se produjo en los congeladores, estrechamente vinculados a la captura y procesamiento de calamar.

El análisis por grupos de especies muestra una realidad diferente a la observada en los moluscos. Durante abril, los peces registraron un crecimiento interanual del 11,5%, mientras que en el acumulado de enero a abril la mejora alcanzó el 17,2%. Este desempeño aportó una incidencia positiva de 4,2 puntos porcentuales al Índice de Producción Industrial Pesquero.

La evolución favorable de este segmento contribuyó a sostener parte del nivel de actividad de la flota fresquera y permitió amortiguar parcialmente el impacto generado por la caída de los congeladores. Aunque no logró revertir la tendencia general del mes, el comportamiento de las principales especies de peces funcionó como uno de los factores de equilibrio dentro de un escenario fuertemente condicionado por la retracción de la actividad vinculada al calamar.

El mejor desempeño interanual de abril correspondió al grupo de los crustáceos, que registró un incremento del 135,3% respecto del mismo mes del año pasado y aportó una incidencia positiva de 5 puntos porcentuales sobre el índice general. Detrás de este resultado aparece una recuperación de la actividad asociada al langostino, favorecida en parte por una base comparativa reducida debido al bajo nivel de producción registrado en abril de 2025.

No obstante, la evolución acumulada del año todavía refleja cierta debilidad. Entre enero y abril, los crustáceos mantienen una caída del 8,5%, lo que indica que, si bien el langostino comenzó a ganar protagonismo y a mejorar su aporte al nivel de actividad, aún no alcanza para compensar completamente las pérdidas registradas durante los primeros meses del año. El repunte observado en abril representa una señal positiva para el sector, aunque todavía insuficiente para revertir el balance negativo del primer cuatrimestre.

La evolución del langostino adquiere especial relevancia desde el punto de vista productivo y portuario. El repunte registrado durante abril contribuyó a amortiguar parte de la caída general del indicador, aunque su incidencia resultó insuficiente para compensar el fuerte retroceso asociado al calamar. Aun así, el recurso comienza a posicionarse como uno de los principales motores de recuperación para la flota, las terminales portuarias y las plantas procesadoras, pese a que su desempeño acumulado todavía refleja números negativos en lo que va del año.

Los indicadores de corto plazo también muestran señales de desaceleración. En comparación con marzo, el Índice de Producción Industrial Pesquero desestacionalizado registró una baja del 16,8%, mientras que la serie tendencia-ciclo descendió un 1%. Esta diferencia permite observar que el impacto más fuerte estuvo asociado a factores operativos propios del mes de abril, mientras que la trayectoria de fondo exhibe una corrección más gradual. El propio INDEC advierte que la actividad pesquera presenta una marcada estacionalidad y elevados niveles de volatilidad, por lo que el análisis requiere considerar simultáneamente ambas mediciones.

La metodología empleada para la elaboración del indicador también ayuda a contextualizar los resultados. El IPI pesquero releva exclusivamente volúmenes físicos de producción medidos en toneladas, utilizando una estructura de ponderación basada en índices Laspeyres con precios del año base 2004. Esto permite seguir la evolución de la actividad productiva y los desembarques, aunque no incorpora variables económicas clave como los precios internacionales, los costos operativos, la rentabilidad empresaria, los márgenes de exportación o las condiciones de financiamiento del sector.

En este escenario, la caída observada en abril aparece claramente vinculada a la menor incidencia de los moluscos, la retracción de la pesca marítima y el retroceso de la flota congeladora. Si bien el crecimiento de los peces, la recuperación de los crustáceos y el avance de la acuicultura contribuyeron a reducir el impacto, no alcanzaron para neutralizar el efecto generado por la desaceleración de la campaña de calamar.

De esta manera, el resultado mensual no modifica el balance positivo que exhibe la actividad en el acumulado anual, pero sí redefine los factores que explican ese desempeño. El incremento del 18% registrado durante el primer cuatrimestre continúa apoyado principalmente en el extraordinario aporte realizado por el Illex argentinus durante los primeros meses del año. Hacia adelante, la sostenibilidad de la actividad dependerá en mayor medida de la capacidad de otras pesquerías, particularmente el langostino y los peces, para sostener el nivel de producción, el empleo, las descargas portuarias, el procesamiento industrial y el flujo exportador una vez concluido el ciclo de mayor intensidad del calamar.

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