El gremio liderado por el capitán Mariano Moreno denunció una «doble amenaza» que combina la quita de derechos laborales básicos con un plan de dragado que pone en riesgo el ecosistema del Paraná.
Mientras el Senado se dispone a otorgar este viernes la sanción definitiva a la Reforma Laboral, el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo llamó a concentrarse frente al Congreso en señal de rechazo. La convocatoria surge ante lo que el sindicato interpreta como una avanzada conjunta entre sectores del poder político y grupos empresarios orientada a flexibilizar las condiciones de trabajo y habilitar nuevos negocios extractivos en la Vía Navegable Troncal.
Reforma laboral: cuestionamientos por la exclusión de los marinos
Uno de los puntos más controvertidos del proyecto es la modificación del Artículo 2° de la Ley de Contrato de Trabajo, que deja expresamente al personal marítimo y fluvial fuera de su marco de protección. Desde el gremio sostienen que la iniciativa responde a planteos impulsados por la Intercámara de la Industria Pesquera Argentina, a la que acusan de promover un esquema laboral más flexible en el sector.
La conducción sindical advierte que la intención de fondo sería debilitar el nivel de registración formal que caracteriza a la actividad fluvial para avanzar hacia modalidades de contratación individualizadas. “Se instaló la idea de que se eliminaban privilegios, pero en realidad se están recortando derechos”, expresó el capitán Mariano Moreno, secretario general de la entidad.
Hidrovía: debate por el dragado y el impacto ambiental
En simultáneo con el tratamiento legislativo, este viernes concluye el plazo para la presentación de ofertas destinadas a profundizar a 40 pies el dragado de la Hidrovía Paraná-Paraguay. El sindicato cuestiona que la iniciativa avance sin contemplar de manera integral la crisis hídrica que afecta a la región ni contar —según afirman— con estudios ambientales actualizados.
Desde el Centro de Patrones reiteraron su postura de adaptar la operatoria logística a las condiciones naturales del río y no modificar el cauce para responder a mayores exigencias de carga. Alertan que un incremento forzado de la profundidad podría generar impactos en los humedales, en los recursos ictícolas y en el abastecimiento de agua de las comunidades ribereñas.
Un conflicto en escalada
Moreno describió el escenario como el resultado de negociaciones políticas que priorizan intereses económicos por encima de la protección laboral y ambiental. Entre las posibles consecuencias de la reforma y del esquema de dragado proyectado, el gremio enumeró:
- Consecuencias laborales: menor cobertura legal y eventual afectación de conquistas convencionales.
- Consecuencias ambientales: alteración del régimen natural del Paraná y presión sobre los ecosistemas asociados.
- Consecuencias económicas: interrogantes sobre la viabilidad y transparencia de un dragado más profundo en un contexto de bajante.
De cara a la jornada de protesta, el dirigente sindical anticipó un escenario de alta tensión y sostuvo que la actividad marítima y fluvial enfrenta un momento decisivo en materia de derechos y regulación.