El trabajo se extendió durante 20 días y se llevó a cabo a bordo del buque comercial Chiyo Marú Nº 3, perteneciente a la firma Crustáceos del Sur S.A.
La iniciativa inaugura un esquema de monitoreo reproductivo con periodicidad bianual, diseñado para complementar las campañas tradicionales de evaluación del recurso. Mientras estas últimas se enfocan en estimar la biomasa disponible y describir la estructura poblacional, la nueva línea de investigación pone el acento en el estudio detallado de las hembras reproductivas, consideradas estratégicas para la conservación del stock.
El equipo técnico —integrado por cuatro especialistas del Programa de Pesquerías de Crustáceos Bentónicos— desarrolló tareas orientadas a relevar la distribución espacial y la abundancia relativa de hembras, medir el tamaño de las masas de huevos, examinar la relación entre fecundidad y talla y detectar posibles diferencias en la calidad ovocitaria según la zona. Además, se obtuvieron muestras biológicas para evaluar composición proximal y densidad energética.
En paralelo, se implementó un plan de marcación de 400 hembras en áreas costeras y de plataforma frente a Puerto San Julián y Río Gallegos. La eventual recaptura de estos ejemplares en la campaña anual permitirá estimar patrones de desplazamiento y aportar información clave sobre la dinámica espacial del segmento reproductivo. También se registró la presencia de juveniles y se identificaron áreas de mayor concentración, datos fundamentales para una visión integral del recurso.
Con esta experiencia, el INIDEP amplía el sustento científico destinado a la administración responsable de la pesquería de centolla y refuerza las herramientas de seguimiento del estado reproductivo en el Área Sur.