Con rendimientos estables en las zonas actualmente abiertas a la pesca y evaluaciones positivas en sectores bajo prospección, el panorama del langostino se presenta favorable. Los datos obtenidos permitirían habilitar nuevas áreas en los próximos días, mientras que la reducida presencia de embarcaciones fresqueras marca una diferencia respecto de campañas anteriores.
Los primeros registros de la flota tangonera reflejan un comienzo de temporada 2026 sumamente favorable para la pesquería de langostino. La actividad se concentra actualmente en las subáreas 4, 5 y 16, donde los buques mantienen niveles de captura elevados y estables, sin señales de agotamiento del recurso. Aunque la Subárea 15 también fue habilitada para la operatoria comercial, hasta el momento no ha recibido embarcaciones.
La mayor parte de la flota continúa trabajando en el sector norte del área de veda, replicando una tendencia observada durante la campaña anterior, aunque con una diferencia significativa: la reducida participación de los buques fresqueros. En paralelo, las prospecciones realizadas en las subáreas 8 y 14 mostraron resultados alentadores, por lo que se espera que ambas zonas queden habilitadas para la pesca en el corto plazo.
Fuentes vinculadas a la actividad señalaron que los rendimientos son elevados tanto en el norte como en el sur, con capturas promedio cercanas a los 3.000 kilogramos por hora de arrastre. No obstante, los informes indican que las mayores concentraciones del recurso se encuentran en el sector norte, donde una cantidad más importante de embarcaciones logra sostener esos niveles de producción.
Respecto de la estructura de tallas, los mejores ejemplares también se localizan en el norte. Allí predominan claramente los individuos clasificados como L1, acompañados por una menor proporción de L2. En cambio, en el sector sur las capturas presentan una composición más equilibrada entre las categorías L2 y L3, con escasa presencia de ejemplares de mayor tamaño.
La habilitación de la Subárea 15 respondió a una solicitud de la provincia de Santa Cruz, aunque las condiciones registradas no despertaron interés entre los armadores. Por el contrario, la Subárea 16 concentró hasta las últimas horas una reducida cantidad de barcos que podrían trasladarse próximamente hacia la Subárea 14 tras los buenos resultados obtenidos durante la prospección. Una situación similar se registra en el norte con la Subárea 8.
Los controles efectuados hasta el momento muestran además que la captura incidental de merluza permanece por debajo de los parámetros establecidos por la normativa vigente. Incluso, según reportes de los propios tripulantes, el langostino llega a cubierta con escasa fauna acompañante, lo que favorece las tareas de procesamiento a bordo.
En términos de abundancia, el escenario guarda similitudes con el observado al inicio de la temporada pasada. Sin embargo, el contexto operativo presenta diferencias importantes. La participación de la flota fresquera es notablemente menor, una situación asociada tanto a conflictos laborales aún sin resolución como a las dificultades económicas que atraviesa el segmento.
La escasa presencia de estos buques —que no alcanza la docena de unidades— también repercute en el sistema de monitoreo de la pesquería. De acuerdo con referentes del sector, actualmente solo se dispone de información proveniente de tres observadores embarcados, una cobertura considerada insuficiente para evaluar con precisión el desempeño de la flota en las áreas donde opera.
Esta limitación adquiere mayor relevancia en una temporada en la que se flexibilizaron algunas medidas de manejo para el segmento fresquero. Además, la falta de información biológica y operativa puede terminar perjudicando a los propios armadores, ya que la ausencia de datos verificables dificulta demostrar los niveles reales de captura y, en algunos casos, puede derivar en cierres preventivos de áreas de interés comercial.