La actual temporada de calamar arroja resultados altamente positivos en la región patagónica. Puerto Madryn se ubica al tope de las descargas a nivel nacional, aunque la distancia con Puerto Deseado se acorta progresivamente en un escenario caracterizado por la abundancia del recurso y una intensa operatoria de la flota.
De acuerdo con cifras oficiales a las que accedió Mar & Pesca, correspondientes al período entre el 1 de enero y el 10 de febrero, se registraron 75.549,4 toneladas capturadas. De ese volumen, 33.830,3 toneladas fueron desembarcadas en Puerto Madryn, mientras que 27.601,4 toneladas ingresaron por Puerto Deseado. Más atrás se posicionaron Mar del Plata, con 13.220,1 toneladas, e Ingeniero White, con 836,6 toneladas.
Si bien Madryn continúa liderando el ranking, la diferencia respecto de Deseado es relativamente estrecha en función del volumen total de la zafra, lo que evidencia una campaña excepcional y un fuerte dinamismo en ambos puertos del sur. Actualmente, decenas de buques operan frente a las costas de Puerto Deseado, mientras otro grupo lo hace más al norte, en cercanías de Comodoro Rivadavia, impulsados por los buenos rendimientos del recurso.
Impacto económico y social
Más allá de la competencia estadística entre terminales portuarias, en Puerto Deseado el efecto se percibe con especial intensidad en el plano social y económico. La buena performance del calamar aporta oxígeno a una ciudad que atravesaba un escenario complejo en materia laboral, revitalizando el movimiento en el muelle, las plantas procesadoras, el transporte y toda la red de servicios vinculados a la actividad pesquera.
Como suele suceder en contextos de números favorables, en los últimos días también emergieron interpretaciones políticas y discursos tras recorridas oficiales. No obstante, desde el ámbito portuario remarcan que la explicación es esencialmente productiva: la flota opera en Deseado porque el recurso se concentra en esa zona, a pocas horas de navegación, y presenta rendimientos sostenidos.
“Que los políticos sigan con las fotos; lo importante es que el calamar volvió a generar empleo donde más se necesitaba”, expresó un trabajador de estiba, sintetizando el clima que se vive en el puerto.