El organismo desarrolló por primera vez un modelo estructurado por tallas que permite estimar la abundancia total del recurso y definir puntos biológicos de referencia. El trabajo aporta la base científica para calcular capturas máximas sostenibles y, si el Consejo Federal Pesquero así lo decide, avanzar hacia un sistema de administración por cuotas.
El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) dio un paso que podría marcar un antes y un después en la administración del langostino argentino. El Informe Técnico N° 19/2026, elaborado por el Grupo de Evaluación de Langostino integrado por Paula Moriondo Danovaro, Emiliano Pisani y Juan de la Garza, con la colaboración del investigador chileno Cristian Canales, presenta por primera vez un modelo de evaluación estructurado por tallas para la unidad poblacional explotada entre los paralelos 41° y 47° Sur.
El desarrollo incorpora información biológica y pesquera de las dos últimas décadas para reconstruir la dinámica del stock y estimar su abundancia total, una variable que hasta ahora no podía cuantificarse de manera integrada. A ello se suma un índice de abundancia relativa obtenido a partir de las campañas de investigación del INIDEP —particularmente la campaña de marzo—, considerada la mejor fotografía anual del estado del recurso.
La combinación de ambos indicadores constituye uno de los principales avances metodológicos del trabajo. Por primera vez, la administración pesquera dispone de dos estimadores robustos de la abundancia anual del langostino, capaces de fortalecer las evaluaciones científicas y reducir la incertidumbre en las decisiones de manejo.
Un cambio de paradigma en la evaluación
“La presente evaluación constituye la primera aplicación formal de un modelo estructurado por tallas para la unidad poblacional del langostino argentino (Pleoticus muelleri) explotada entre los paralelos 41° y 47° S”, señala textualmente el informe.
Los investigadores destacan que el esquema de manejo adaptativo vigente —basado en aperturas y cierres dinámicos de áreas de pesca— permitió sostener una explotación exitosa durante los últimos años. Sin embargo, advierten que persistía una limitación relevante: la ausencia de una herramienta que permitiera evaluar cuantitativamente el estado del stock y proyectar distintos escenarios de explotación.
Esa necesidad había sido señalada durante el proceso de certificación internacional de la pesquería, cuando la Organización Internacional Agropecuaria (OIA) observó la falta de puntos biológicos de referencia explícitos para evaluar objetivamente la condición del recurso.
Veinte años de información integrados en un solo modelo
La evaluación comprende el período 2005-2025 e integra desembarques, captura por unidad de esfuerzo (CPUE), distribuciones de tallas provenientes de la pesca comercial y datos de las campañas científicas realizadas por el INIDEP.
El modelo representa los principales procesos biológicos de la especie —crecimiento, reclutamiento, maduración, mortalidad natural y mortalidad por pesca— y logró reproducir con elevada precisión las tendencias observadas en todas las series históricas analizadas.
El informe resalta la fuerte concordancia entre las estimaciones obtenidas por el modelo y los índices independientes generados durante las campañas de investigación, especialmente la realizada cada mes de marzo, considerada la más representativa de la abundancia con la que el recurso ingresará a la temporada comercial.
Precisamente esa campaña pasa a convertirse en una pieza central del nuevo esquema de evaluación, ya que funciona como un índice independiente para calibrar el modelo y validar las tendencias poblacionales.
Una población en buen estado biológico
El análisis muestra que el langostino argentino atraviesa actualmente una situación favorable.
La relación entre biomasa reproductiva y reclutamiento ubica al recurso en la parte superior de la curva de producción, donde la capacidad reproductiva resulta suficiente para sostener ingresos elevados y relativamente estables de nuevos individuos.
Según los investigadores, este escenario es consecuencia tanto de condiciones ambientales favorables como, fundamentalmente, de las medidas de manejo implementadas durante los últimos años.
La protección del Golfo San Jorge como principal área de concentración de juveniles, las aperturas y cierres dinámicos de áreas de pesca y el efecto indirecto de la veda permanente de merluza contribuyeron a disminuir la captura de ejemplares juveniles y preservar una elevada capacidad reproductiva del stock.
Los puntos biológicos de referencia
Uno de los aportes centrales del informe es la definición, por primera vez, de puntos biológicos de referencia específicos para la pesquería de langostino.
Estos indicadores permiten establecer objetivamente cuál es el nivel de explotación compatible con la sustentabilidad del recurso y constituyen una herramienta ampliamente utilizada en los principales sistemas modernos de administración pesquera.
Debido a que el langostino argentino atravesó durante los últimos años una fase de expansión poblacional y no existe un estado “virginal” comparable con otras pesquerías, los investigadores adoptaron un enfoque semiempírico basado en el desempeño observado entre 2017 y 2024.
A partir de ello se definieron cuatro indicadores fundamentales: una mortalidad por pesca de referencia, una biomasa reproductiva objetivo, un punto biológico de referencia límite y un desembarque anual de referencia cercano a las 200.000 toneladas.
Con esos parámetros, el diagnóstico muestra que la biomasa reproductiva estimada para 2025 se ubica aproximadamente un 25 % por encima del valor objetivo, mientras que la mortalidad por pesca permanece un 18 % por debajo del nivel considerado de referencia.
En otras palabras, el stock se encuentra por encima del umbral biológico mínimo y la presión pesquera continúa dentro de niveles compatibles con un aprovechamiento sostenible, sin evidencias actuales de sobrepesca ni de sobreexplotación.
Un escenario más precautorio
El trabajo también analiza un escenario alternativo basado en criterios de conservación más exigentes.
Bajo un punto biológico de referencia equivalente al 40 % de la biomasa reproductiva virginal, el diagnóstico cambia: la biomasa reproductiva quedaría por debajo del objetivo, aunque la mortalidad por pesca seguiría dentro de niveles aceptables.
Los investigadores aclaran que ese escenario no implica un colapso del recurso ni una pérdida significativa de productividad, pero sí sugeriría la implementación de medidas de manejo destinadas a incrementar nuevamente la biomasa reproductiva.
La comparación entre ambos enfoques ofrece al Consejo Federal Pesquero una herramienta objetiva para definir qué nivel de riesgo biológico considera aceptable en la administración futura del recurso.
Las limitaciones del modelo
El propio informe reconoce que todavía existen factores de incertidumbre.
Entre ellos menciona la relativamente corta serie histórica de campañas científicas independientes —sistemáticas desde 2019— y la dificultad para incorporar plenamente la influencia de variables ambientales sobre el reclutamiento.
Por ese motivo, los investigadores subrayan la importancia de mantener las campañas de investigación y fortalecer los programas de monitoreo para mejorar progresivamente la capacidad predictiva del modelo.
La base científica para una eventual cuotificación
Más allá de sus resultados biológicos, el principal aporte del trabajo reside en las herramientas que pone a disposición de la administración pesquera.
La incorporación de un modelo estructurado por tallas junto con puntos biológicos de referencia explícitos proporciona por primera vez un marco cuantitativo integral para diagnosticar el estado del stock, evaluar riesgos biológicos y respaldar científicamente las decisiones de manejo.
En términos prácticos, el modelo permite estimar una Captura Máxima Permisible sustentada en evidencia científica. Ese volumen podría convertirse, si el Consejo Federal Pesquero decidiera modificar el esquema de administración vigente, en la base técnica para implementar un sistema de cuotas de captura.
No significa que la cuotificación sea inminente ni que el informe la recomiende expresamente. Lo que sí hace es resolver una de las principales carencias técnicas que históricamente impedían discutir ese modelo de administración: contar con una evaluación robusta de la abundancia del recurso y con puntos biológicos de referencia objetivos para definir cuánto puede capturarse sin comprometer la sustentabilidad de una de las pesquerías más valiosas del Mar Argentino.