Cristina Ledesma, secretaria general del SOIP y única candidata habilitada por la Junta Electoral, obtuvo un nuevo mandato y continuará al frente del gremio por un quinto período. Los comicios se desarrollaron sin veedores de la Secretaría de Trabajo, que no autorizó su participación, mientras que hasta el momento la Junta Electoral no difundió cifras oficiales sobre la votación.
Cristina Ledesma continuará al frente del Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) tras las elecciones realizadas el viernes, en las que la lista oficialista “Negra y Blanca” fue la única habilitada para competir. La dirigente accede así a su quinto mandato consecutivo, aunque el proceso cerró sin que la Junta Electoral difundiera públicamente los resultados oficiales.
El padrón estaba integrado por 2.050 trabajadores habilitados para votar en más de 40 establecimientos de la industria pesquera. Sin embargo, distintos registros aportados por delegados indican que la concurrencia habría sido reducida en varias plantas.
La elección se realizó además en medio de una disputa judicial que había llegado hasta la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires. Horas antes de los comicios, el tribunal rechazó la medida cautelar impulsada por representantes de la Lista Verde y Azul, que pretendía frenar el proceso electoral.
De esta manera, la votación siguió adelante únicamente con la lista encabezada por Ledesma, luego de que la Junta Electoral no habilitara a la agrupación opositora.
Sin veedores y sin información oficial al cierre
Otro elemento que rodeó la jornada fue la ausencia de veedores de la Secretaría de Trabajo. Pese a que se había solicitado su intervención, el organismo dependiente del Ministerio de Capital Humano no autorizó el envío de representantes para acompañar el desarrollo de los comicios.
A esto se sumó que, una vez finalizada la elección, la Junta Electoral no comunicó inmediatamente datos oficiales sobre cantidad de votantes, votos emitidos ni resultado definitivo.
Durante varias horas posteriores al cierre tampoco hubo información pública proveniente de la conducción sindical o de las autoridades electorales.
Sobre el final de la tarde comenzaron a circular números de manera extraoficial. Una de las versiones señalaba que se habían emitido alrededor de 850 votos y que unos 750 habrían respaldado a la lista encabezada por Ledesma. Al no existir en ese momento una comunicación formal de la Junta Electoral que permitiera contrastar esas cifras, esos números deben considerarse exclusivamente como versiones no oficiales.
Los números que aportaron delegados opositores
Desde sectores enfrentados con la actual conducción también difundieron registros correspondientes a distintas plantas. Según esos datos, en Fishing habrían votado 6 de 49 afiliados habilitados; en Pinapesca, 4 de 40; en Edecco, 7 de 53; y en cada una de las tres pymes de Solimeno, 5 trabajadores sobre padrones de 42.
En Buena Proa, siempre de acuerdo con la información proporcionada por esos delegados, habrían participado 45 de 90 afiliados. En Marbella lo hicieron 10 de 32; en Ártico, 8 de 50; y en 27 de Noviembre, 5 sobre un padrón de 63 trabajadores.
Una situación diferente se habría registrado en Re Famma, donde la concurrencia alcanzó a 19 de los 21 trabajadores habilitados.
Se trata, nuevamente, de cifras aportadas por sectores opositores y no de resultados certificados oficialmente. Los propios delegados señalaron que no pudieron obtener fotografías de las planillas correspondientes al escrutinio de cada mesa y sostuvieron que la fiscalización partidaria estuvo integrada únicamente por representantes del oficialismo.
Un quinto mandato en medio de una fuerte interna
Más allá del resultado electoral, la elección dejó expuesta la interna que atraviesa el sindicato. Por un lado, la conducción encabezada por Ledesma consiguió renovar su mandato y permanecerá otros cuatro años al frente del SOIP. Por otro, la oposición mantiene abierto su cuestionamiento sobre el procedimiento mediante el cual su lista quedó fuera de competencia.
La participación también pasó a ocupar un lugar central en la discusión. Desde ámbitos sindicales circuló una estimación cercana al 40 por ciento del padrón, mientras que los registros difundidos por delegados opositores muestran porcentajes considerablemente menores en varios establecimientos. Sin un escrutinio oficial publicado que detalle mesa por mesa los votos emitidos, ninguna de esas cifras permite establecer por sí sola el nivel definitivo de participación.
En declaraciones realizadas antes de la elección, Ledesma había explicado su decisión de presentarse nuevamente señalando que no observaba dentro del sindicato una figura preparada para reemplazarla.
Ahora comenzará su quinto período consecutivo al frente del gremio después de una elección particular: hubo una sola lista habilitada, la oposición intentó detener judicialmente los comicios, no participaron veedores de la Secretaría de Trabajo y, tras el cierre de las urnas, quedaron pendientes los números oficiales que permitan conocer con precisión cuántos de los 2.050 afiliados habilitados participaron finalmente de la elección.
