La discusión por el aprovechamiento de las cuotas de merluza común volvió al Consejo Federal Pesquero (CFP). La Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura (CAABPA) solicitó habilitar nuevamente, de manera transitoria durante 2026, el mecanismo que permite poner a disposición parte de las Cuotas Individuales Transferibles de Captura (CITC) que sus titulares estiman que no llegarán a utilizar.
La iniciativa apunta a evitar que esos volúmenes queden sin capturar y propone incorporarlos a la Reserva de Administración, desde donde posteriormente podrían ser reasignados por el CFP a otros buques.
El planteo fue presentado el 7 de septiembre y llegó a la mesa del Consejo durante la sesión del 17 de septiembre, quedando registrado en el Acta CFP Nº 25/2026.
La solicitud contempla que los titulares puedan poner a disposición hasta el 50% del volumen anual correspondiente a sus CITC de merluza común.
Pero durante el tratamiento apareció un segundo planteo que agregó un componente industrial a la discusión: Buenos Aires propuso que los volúmenes redistribuidos tengan como destino exclusivo a buques fresqueros, con el objetivo de aumentar el abastecimiento de materia prima a las plantas procesadoras en tierra.
Buenos Aires pone el foco en los fresqueros y las plantas
El representante bonaerense ante el CFP, Carlos D. Liberman, acompañó la presentación realizada por CAABPA, aunque propuso establecer un criterio concreto para una eventual reasignación.
La postura de Buenos Aires es que las toneladas provenientes de este mecanismo sean destinadas exclusivamente a la flota fresquera, favoreciendo así el ingreso de merluza fresca a los establecimientos industriales.
El argumento provincial está directamente relacionado con la situación que atraviesan numerosas plantas procesadoras, donde la disponibilidad de materia prima constituye uno de los factores determinantes para sostener los niveles de actividad.
Liberman advirtió sobre las dificultades persistentes para conseguir merluza fresca y señaló que esta situación puede comprometer tanto la continuidad operativa de los establecimientos como los puestos de trabajo vinculados al procesamiento en tierra.
De prosperar este criterio, la redistribución no tendría únicamente como objetivo aprovechar cuotas que podrían quedar ociosas: también funcionaría como una herramienta para direccionar pescado hacia una flota que descarga fresco y abastece a la industria en tierra.
Más de 31 mil toneladas ya cambiaron temporalmente de manos
La discusión se produce además en un año con un movimiento importante de cuotas entre empresas y embarcaciones.
Durante la reunión, la Autoridad de Aplicación informó al Consejo que hasta ese momento se habían concretado 73 transferencias temporales de CITC de merluza común, que en conjunto representaron 31.377 toneladas.
Según la información presentada ante el CFP, se trata de un volumen considerablemente superior al registrado en años anteriores.
Sin embargo, existe una diferencia entre esas operaciones y el mecanismo solicitado ahora por CAABPA. Las transferencias temporales corresponden a acuerdos ya concretados entre titulares, mientras que la propuesta de la cámara busca abrir nuevamente la posibilidad de que parte de las cuotas que no serán utilizadas ingresen a la Reserva de Administración, quedando posteriormente en manos del Consejo la definición de su destino.
Una definición que puede impactar en la industria
El planteo no quedó resuelto durante la sesión del 17 de septiembre y continuará sujeto a la decisión del Consejo Federal Pesquero.
La discusión tendrá especial importancia para la flota fresquera y para las plantas que dependen de sus desembarques.
Por un lado, CAABPA pretende generar una alternativa para que hasta el 50% de las cuotas anuales que determinados titulares no proyectan capturar puedan volver al circuito productivo. Por otro, Buenos Aires busca que esa disponibilidad adicional tenga un destino específico y contribuya directamente al abastecimiento de pescado fresco.
De esta manera, detrás de una discusión inicialmente centrada en la administración de las CITC aparece un debate más amplio: cómo aprovechar las toneladas disponibles de merluza para sostener la actividad de los fresqueros, garantizar materia prima para las plantas y preservar el empleo asociado al procesamiento en tierra.
La próxima decisión del CFP determinará si el mecanismo vuelve a habilitarse durante lo que resta de 2026 y, principalmente, qué criterio se utilizará para repartir las toneladas que eventualmente ingresen a la Reserva de Administración.