La medida permitirá que seis embarcaciones establezcan en Puerto Deseado su puerto de asiento y descarga desde la próxima temporada de calamar, generando un impacto directo en la actividad portuaria, el procesamiento de productos en tierra y el empleo local.
Con la incorporación de estos seis proyectos, Puerto Deseado suma una nueva oportunidad para consolidarse como uno de los principales puertos de asiento y descarga de la flota potera argentina. El impacto no se limitará al movimiento de los buques: también alcanzará a la estiba, los servicios portuarios, el abastecimiento, los talleres, la logística y el procesamiento en tierra.
Ahora, el desafío para Santa Cruz será que los permisos aprobados se traduzcan en actividad efectiva dentro del puerto, con mayor cantidad de jornadas de trabajo y más materia prima destinada a las plantas locales. La próxima temporada de calamar pondrá a prueba esa capacidad y permitirá medir cuánto de la nueva operatoria queda finalmente en Puerto Deseado.