Sin cambios salariales para junio, el gremio de la estiba decidió sostener los jornales actuales para las actividades vinculadas al pescado fresco y congelado. El último incremento fue otorgado durante los primeros meses del año. La atención ahora está puesta en la llegada de mayores desembarques de langostino fresco, que podrían dinamizar la actividad en el puerto.
Mientras en Chubut continúa sin solución el conflicto que enfrenta al Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) con empresas de estiba y frigoríficos, situación que mantiene paralizadas las descargas de langostino fresco en los puertos provinciales, en Mar del Plata la organización sindical optó por no modificar los jornales de los trabajadores de la estiba que se desempeñan en las ramas del fresco y del congelado.
La realidad marplatense presenta diferencias sustanciales respecto del esquema vigente en Chubut. En los puertos patagónicos los estibadores perciben una remuneración por cajón descargado, con tarifas diferenciadas según la especie procesada. En cambio, en Mar del Plata predomina un sistema basado en el pago de un jornal por seis horas de labor, independientemente del volumen de carga movilizado durante ese período.
Actualmente, el jornal bruto de un estibador local asciende a 122.684 pesos. El valor permanece sin cambios desde enero, cuando se aplicó una actualización cercana al 10%. El salario básico conformado alcanza los 65.528 pesos, sobre el cual se agregan distintos adicionales que elevan la remuneración final.
Entre esos conceptos se incluyen un adicional por productividad del 17%, un plus por insalubridad equivalente al 30% y un reconocimiento por trabajo en frío del 10%. Con estos ítems, el jornal básico se ubica en torno a los 102.880 pesos. Luego se incorporan las proporciones correspondientes al aguinaldo y vacaciones, que terminan conformando el monto bruto total. Aplicados los descuentos legales, el trabajador percibe aproximadamente 98.147 pesos netos por jornada.
Desde el gremio reconocen que no existen conversaciones avanzadas para una nueva actualización salarial. El secretario general del SUPA marplatense, Carlos Mezzamico, señaló que esperan retomar el diálogo con las cámaras empresarias durante las próximas semanas para analizar la evolución de la actividad.
La situación económica del sector está estrechamente vinculada al nivel de trabajo registrado en los muelles. Tras la finalización de la temporada de calamar, hace más de cuarenta días, la actividad experimentó una marcada retracción. Según estimaciones gremiales, actualmente el movimiento se encuentra en torno al 50% de los niveles habituales.
En este contexto, las expectativas están puestas en el desarrollo de la temporada de langostino. La posibilidad de que más buques fresqueros operen sobre el recurso podría traducirse en mayores descargas y una recuperación parcial de la demanda laboral para los trabajadores portuarios.
Un ejemplo reciente fue la llegada del buque “Canal de Beagle 1”, cuya descarga movilizó a más de un centenar de trabajadores entre estibadores, operadores de grúas y conductores de autoelevadores. La operatoria demandó un importante despliegue logístico para desembarcar las más de 500 toneladas de producción transportadas por la embarcación.
Desde el sector empresario también admiten un escenario complejo. Representantes de las firmas de estiba sostienen que, pese a la caída de la actividad, continúan afrontando costos fijos vinculados a habilitaciones, seguros y obligaciones impositivas, situación que genera preocupación de cara a los meses de invierno.
Las estadísticas reflejan el panorama actual. Hasta fines de mayo, las descargas acumuladas en el puerto de Mar del Plata totalizaron 145.494 toneladas, registrando una caída del 13% respecto del mismo período del año anterior. El principal retroceso se observó en el calamar, cuyas descargas disminuyeron más de un 30%. En contrapartida, la merluza hubbsi mostró una evolución positiva, mientras que el variado costero también sufrió una fuerte retracción.
Con la actividad en niveles reducidos y sin modificaciones salariales a la vista, el sector de la estiba observa con atención el comportamiento de la pesquería de langostino, considerada una de las principales oportunidades para amortiguar el impacto de una temporada que se presenta especialmente desafiante.