La zafra de langostino en Rawson avanza a paso firme y ya bordea las 2.000 toneladas descargadas, un desempeño significativo para la flota costera de Chubut, que al 19 de noviembre acumulaba 1.746 toneladas, según los últimos registros oficiales. El inicio del ciclo estuvo condicionado por temporales, fuerte oleaje y algunas demoras de carácter gremial; sin embargo, una vez estabilizadas las operaciones, el movimiento portuario recuperó rápidamente su ritmo habitual.
Desde los primeros arribos, el puerto capitalino volvió a mostrar el pulso intenso que caracteriza cada inicio de temporada. El ingreso constante de fresqueros, la actividad plena de la estiba y el tráfico permanente de camiones cargados con producto fresco configuraron un escenario de operación continua, sostenido en gran medida por la buena presencia del recurso.
Un comienzo complejo, pero con un recurso firme
Las primeras mareas estuvieron marcadas por ventanas de trabajo muy acotadas. Las embarcaciones se vieron obligadas a recalcular maniobras por los vientos intensos y las corrientes variables, lo que llevó a varias interrupciones en la zona de pesca. Aun así, el langostino se mostró accesible, de densidad aceptable y de calidad comercial pareja, según indicaron tripulantes consultados.
Ese rendimiento permitió que, pese a contar con pocos días efectivos de tarea, los barcos completaran sus viajes con capturas satisfactorias, consolidando un ritmo de descargas que permitió recuperar tiempo rápidamente.
Irregularidades que vuelven a encender alarmas
A la par del buen desempeño productivo, surgieron nuevamente versiones sobre comportamientos fuera de norma por parte de algunos buques. Se mencionan incursiones más allá de la milla 12, movimientos dentro del Área de Esfuerzo Restringido (AIER) y maniobras que exceden notablemente los horarios permitidos según la Resolución CFP 7/2018.
Estas acciones ponen en tensión el trabajo de quienes sí cumplen con los criterios de sostenibilidad y respeto normativo que exige una pesquería certificada como la de Chubut.
También se observan dudas respecto a declaraciones de descarga: cargas que superan la capacidad habilitada de los barcos, cajones con pesos no acordes a lo consignado y evidencias de sobrecarga visibles en los francobordos. Todo ello revela una falta de control efectiva, especialmente por parte de la Prefectura Rawson y de los organismos nacionales de fiscalización, que muestran un rigor dispar comparado con el aplicado a otras flotas del país.
Históricamente —y amparado en interpretaciones flexibles del federalismo— el puerto de Rawson ha operado bajo un esquema de control más débil que el observado desde el Río Colorado hacia el sur, generando un marco normativo que muchas veces resulta más orientativo que obligatorio.
Una temporada que, pese a todo, se encamina con solidez
Superados los problemas iniciales y con mejores condiciones de mar, la operatoria logró estabilizarse y la flota trabaja hoy con mayor regularidad. Las perspectivas para los próximos días son optimistas: el recurso mantiene una presencia sostenida en las áreas habilitadas y las plantas procesadoras acompañan con demanda estable.
De no surgir nuevos contratiempos, la temporada provincial podría consolidar un período de actividad continua, con materia prima de calidad y un flujo de trabajo constante tanto a bordo como en tierra.
fuente pescare