La tensión volvió a escalar este martes en el puerto de Mar del Plata con una multitudinaria movilización impulsada por sindicatos marítimos y portuarios, que alertaron sobre las consecuencias que podría traer una eventual redistribución de cuotas pesqueras desde la flota fresquera hacia los buques congeladores.
La manifestación congregó a trabajadores de distintos sectores vinculados a la actividad pesquera, referentes gremiales y actores del ámbito portuario en un plenario realizado al aire libre, donde predominó un fuerte rechazo a las propuestas que —según denunciaron— ponen en riesgo el entramado productivo y laboral de la pesca marplatense.
“El eje del conflicto pasa por la posibilidad de transferir permisos de pesca desde los fresqueros a los congeladores. Eso tendría un impacto directo sobre toda la cadena laboral”, advirtió Miguel Guglielmotti, quien remarcó que una medida de ese tipo afectaría especialmente al trabajo en tierra, el fileteado y la estiba.
Desde la CGT Regional señalaron que la discusión abierta dentro del Consejo Federal Pesquero podría derivar en una fuerte pérdida de empleo y agravar aún más el delicado escenario que atraviesa actualmente el puerto local.
Frente a este panorama, los gremios marítimos y portuarios resolvieron avanzar con un estado de alerta y movilización permanente para seguir de cerca las decisiones vinculadas al reparto de cuotas y al futuro operativo de la flota pesquera.
Guglielmotti también subrayó la relevancia económica que tiene la actividad para la ciudad y advirtió que cualquier retroceso en el sector tendría consecuencias inmediatas sobre la economía regional. “La pesca representa cerca del 30 por ciento del Producto Bruto Interno de Mar del Plata. Ya se ven señales preocupantes, con barcos detenidos y comercios cerrando en la zona portuaria”, sostuvo.
En tanto, Pablo Trueba, secretario general del SIMAPE, cuestionó el trato que recibe la industria pesquera en comparación con otros sectores económicos alcanzados recientemente por beneficios oficiales.
“El agro, el petróleo y la minería obtuvieron alivios impositivos, mientras la pesca continúa soportando una carga muy pesada en medio de una caída generalizada de la actividad”, señaló el dirigente, quien además reclamó un mayor involucramiento de la dirigencia política local en defensa de la flota fresquera.
Trueba recordó además las experiencias de movilización conjunta desarrolladas en la ciudad y planteó la necesidad de reconstruir un frente común entre trabajadores, empresarios y representantes políticos para enfrentar decisiones que puedan perjudicar al sector.
En la misma sintonía se expresó Carlos Mezzamico, referente del SUPA Mar del Plata y de la FEPA, quien llamó a preservar la unidad alcanzada durante las protestas realizadas el año pasado frente a distintas medidas impulsadas por el Gobierno nacional.
“La única forma de defender el empleo y la producción es sostener la unidad entre trabajadores, empresarios y dirigentes comprometidos con la actividad”, afirmó.
La principal inquietud sindical gira alrededor de un proyecto que impulsa un sistema de intercambio de cuotas de merluza fresca por congelada durante un período de 14 años. Según los gremios, esa iniciativa podría profundizar la pérdida de puestos laborales en tierra, un segmento que —afirman— ya sufrió la desaparición de más de 500 empleos en los últimos dos años.

