El fresquero de altura, que hasta ahora operaba bajo el mando de Francisco Saverio Romano, vuelve a manos de su dueño original, Pedro Baldino. El traspaso se concreta con una particularidad: la tripulación no continuará, ya que los trabajadores alcanzaron un acuerdo indemnizatorio. El barco deberá ingresar a dique para tareas de reparación y mantenimiento, por lo que recién podría retomar actividad hacia finales del próximo año.
El “Ponte Coruxo” cambia nuevamente de manos y quedará fuera de servicio hasta fines de 2026
Uno de los fresqueros de altura más grandes de la flota marplatense, el “Ponte Coruxo”, que prácticamente no tuvo actividad durante este año, vuelve a ser noticia. En los últimos días se confirmó que tanto la embarcación como su permiso de pesca —que estaban bajo control de Francisco Saverio Romano a través de la firma Caletas Oli Pau— fueron nuevamente transferidos a ABH Pesquera, propiedad de Pedro Baldino.
La operación invierte la compraventa realizada por ambos armadores en junio de 2017, aunque esta vez el traspaso presenta un matiz clave: el buque pasa sin tripulación, ya que todos los marineros negociaron su salida con indemnización. Baldino deberá encarar un extenso proceso de reparaciones y carenado, motivo por el cual la unidad permanecerá en tierra durante varios meses y recién volvería a operar hacia finales del próximo año.
El “Ponte Coruxo”, con casi 60 metros de eslora y una capacidad de bodega superior a 7 mil cajones, cuenta con una CITC de merluza común del 0,1340%, a la que se suma otro 0,22124% proveniente de la Reserva Social.
En total, fueron doce los trabajadores desvinculados, algunos con más de dos décadas de antigüedad y otros con trayectorias más cortas. La mayoría ya tenía autorización para embarcar en otros pesqueros debido a que el fresquero permanece inactivo desde hace casi un año por la demora en las reparaciones proyectadas. El único trabajador que acompañó la transferencia fue el práctico de muelle.
Las tratativas entre ambos empresarios se venían desarrollando con normalidad hasta que, hace algunas semanas, un retraso en pagos generó fricciones y motivó la intervención del SIMAPE, que demoró la salida del “Galemar” el domingo 9 de noviembre. Finalmente, el inconveniente se resolvió y la operación continuó su curso.
De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, la base para calcular las indemnizaciones se tomó del promedio salarial del año pasado, cuando el barco estuvo en actividad, y no del ingreso 2025 como pretendía inicialmente la empresa armadora.
Una persona del entorno del nuevo propietario explicó que “Pedro recibe el barco sin personal porque necesita llevarlo a SPI para ponerlo en seco y renovar todos los certificados; el presupuesto supera los 1,2 millones de dólares”. Ese monto se habría descontado del valor final de la transacción, cuyo número no fue divulgado.
Los marineros mantienen la expectativa de que, una vez que el buque vuelva al mar, puedan ser convocados nuevamente por su experiencia a bordo del “Ponte Coruxo”.