Las estadísticas oficiales muestran que la zafra patagónica comenzó antes que en 2025, aunque todavía sin alcanzar el ritmo registrado durante la campaña 2024.
El puerto de Rawson volvió a poner en marcha la zafra patagónica de anchoíta (Engraulis anchoita) con las primeras descargas de la temporada. De acuerdo con la estadística oficial, al 1 de julio los desembarques nacionales de Anchoíta al sur del paralelo 41° totalizaban 589,7 toneladas, íntegramente descargadas en la terminal chubutense, confirmando el inicio operativo de la campaña y posicionando nuevamente a la provincia como protagonista de este primer tramo de la pesquería.
La comparación con las últimas temporadas permite dimensionar el escenario. Para la misma fecha de 2025, la estadística mensual del recurso aún no registraba actividad, mientras que en 2024 la campaña ya acumulaba 2.132,6 toneladas durante junio, reflejando un comienzo más anticipado y con mayor volumen de capturas.
El inicio de la temporada 2026, por lo tanto, supera el retraso observado el año pasado, aunque todavía se mantiene por debajo del ritmo que caracterizó a la zafra de 2024.
Este comportamiento también responde a la ecuación económica que enfrenta la flota: la decisión de salir a pescar depende tanto de la disponibilidad del recurso en las aguas del Atlántico Sur como de las condiciones de rentabilidad que ofrece el mercado para la especie.
En las estadísticas nacionales, la especie figura como Anchoíta al sur del 41°, correspondiente al stock patagónico de Engraulis anchoita. Se trata de una pesquería diferente a la que tradicionalmente se desarrolla frente a la provincia de Buenos Aires para abastecer a Mar del Plata en otra etapa del año. Sin embargo, gran parte de las capturas realizadas en Rawson termina igualmente en esa ciudad, donde se concentra desde hace décadas la mayor capacidad industrial para el procesamiento de anchoíta, tanto en conserva como en salazón.
En este comienzo de campaña participan los buques Sagrario, Nuevo María Elena, Nuevo Anave, Siempre Don Oscar, Franco José y Nuevo Quequén. Cuatro de ellos —Siempre Don Oscar, Nuevo María Elena, Franco José y Nuevo Anave— recibieron además una asignación de 700 toneladas provenientes de la Reserva Social de Chubut, otorgada por el Consejo Federal Pesquero, con la obligación de descargar la totalidad de esas capturas en puertos provinciales.
La operatoria fue autorizada dentro de la Zona de Veda Permanente de Juveniles de Merluza, entre los paralelos 42° y 44° Sur, bajo un estricto protocolo operativo para la flota fresquera. Entre las condiciones establecidas figuran el uso obligatorio de redes de media agua, la pesca exclusivamente durante horas diurnas, la declaración previa de intencionalidad de pesca, la captura exclusiva de anchoíta, el aviso de ingreso a la zona de veda, la comunicación anticipada del puerto y fecha de descarga y el embarque de observadores científicos o inspectores, según disponibilidad.
Se trata de una pesquería de corta duración, donde el tamaño de la captura y la rápida articulación comercial resultan determinantes. Parte de las primeras descargas ya fue despachada hacia Mar del Plata para abastecer a conserveras y saladeros que reinician las tareas de descabezado, salazón, maduración en barriles y posterior elaboración de filetes y conservas.
En el plano comercial, el precio de referencia de las primeras operaciones se ubicó en torno a 1.500 pesos por kilo más IVA, condicionado a la calidad y tamaño del pescado. El mercado toma como parámetro un rendimiento cercano a 33 piezas por kilo; cuando el calibre disminuye, cae el rendimiento industrial y se reabre la negociación entre compradores y armadores.
La evolución de las últimas campañas también refleja las diferencias de actividad. Durante 2024, Rawson declaró 4.223,2 toneladas de anchoíta del stock sur. En 2025 el puerto cerró la temporada con 2.299 toneladas, en un ciclo considerablemente más corto y tardío. Las 589,7 toneladas registradas hasta el 1 de julio representan el primer paso de la campaña 2026 y confirman un inicio más temprano respecto del año pasado.
El desarrollo de la zafra dependerá ahora de una combinación de factores comerciales: la continuidad de concentraciones de pescado con volumen aprovechable, el mantenimiento de un tamaño adecuado para la industria y la capacidad de absorción de las plantas procesadoras marplatenses, que deberán compatibilizar estas compras con la producción proveniente de la flota bonaerense y con los compromisos de abastecimiento que sostienen desde hace años.
Como ocurre históricamente en esta pesquería, la rentabilidad terminará marcando el ritmo de la temporada. Cuando los márgenes industriales acompañan, la demanda se sostiene; cuando se reducen, el interés por la materia prima se retrae rápidamente. Por ahora, el dato ya quedó reflejado en la estadística oficial: Rawson volvió a descargar anchoíta en volúmenes significativos y reactivó el corredor logístico que conecta la pesquería patagónica con la industria procesadora de Mar del Plata.