Los referentes de la flota amarilla se pronunciaron en contra de modificar la Zona B del Golfo San Jorge y rechazaron el ingreso de embarcaciones con capacidad de hasta 3.000 cajones. Aseguran que las propuestas impulsadas por el secretario de Pesca, Klimenko, avanzan “en contramano” de las necesidades del puerto y de la flota local.
El secretario de Pesca de Santa Cruz, Sergio Klimenko, se reunió el viernes con representantes de la flota amarilla de Caleta Paula para analizar distintas iniciativas relacionadas con el ordenamiento de la actividad pesquera dentro del Golfo San Jorge.
El encuentro, que desde el área provincial era observado como una oportunidad para avanzar en acuerdos, terminó mostrando fuertes diferencias. Los representantes de la flota menor cuestionaron varios de los planteos y dejaron en claro que no acompañarán cambios que, según consideran, puedan afectar el esquema de trabajo de los barcos locales.
Uno de los principales puntos de desacuerdo fue la posibilidad de modificar la denominada Zona B del Golfo San Jorge y establecer un régimen de libre circulación para embarcaciones de Santa Cruz y Chubut.
La propuesta fue rechazada por los armadores de Caleta Paula, quienes defendieron la continuidad de esa área bajo las actuales condiciones. Argumentaron que el sector cumple una función clave para el desarrollo de diferentes especies y remarcaron que su importancia excede específicamente a la pesquería de langostino.
“El Golfo es un criadero de todas las especies, no solamente de langostino”, sostuvieron representantes del sector durante el intercambio.
También generó resistencia la posibilidad de permitir el ingreso de buques con una capacidad de hasta 3.000 cajones. Para la flota amarilla, ese límite continúa siendo demasiado elevado y plantearon que el ingreso de embarcaciones debería restringirse a unidades con una capacidad máxima de 1.500 cajones.
“Con 3.000 cajones no se cuida nada”, advirtieron.
Rechazo a una operatoria limitada a dos meses
Los pequeños armadores también manifestaron su desacuerdo con la alternativa de habilitar la operación de la flota santacruceña en aguas de Chubut durante solamente dos meses al año.
Según explicaron, las características de sus embarcaciones hacen que desarrollen mareas de corta duración, con salida y regreso a puerto durante la misma jornada. Por ese motivo, consideraron que una autorización limitada temporalmente no resolvería los problemas que enfrenta el sector ni constituiría una alternativa viable para la actividad.
Otro de los temas que generó cuestionamientos fue la administración de las áreas destinadas a la pesca de centolla y las posibles modificaciones en la delimitación de los sectores dentro del Golfo San Jorge.
Desde Caleta Paula reclamaron que cualquier eventual cambio tenga en cuenta la trayectoria de la flota, la modalidad histórica de trabajo y las particularidades de los pequeños armadores que desarrollan su actividad en la zona.
“La agenda va en contramano del puerto”
El malestar quedó sintetizado en una de las principales definiciones expresadas por los representantes de la flota amarilla: “La agenda del secretario de Pesca está totalmente en contramano de los actores del puerto”.
Los armadores también cuestionaron el nivel de conocimiento que, a su entender, tiene el funcionario sobre la realidad de Caleta Paula y la historia de la flota santacruceña.
“Nosotros queremos ir para un lado y él quiere ir para otro. Evidentemente, no está defendiendo los intereses de quienes somos originarios del Golfo”, señalaron.
En el sector también manifestaron preocupación por algunas de las alternativas planteadas durante la reunión y expresaron sus sospechas respecto de que determinadas modificaciones puedan terminar favoreciendo a intereses que no representan a la flota local.
El encuentro, que buscaba generar un espacio para acercar posiciones sobre el futuro ordenamiento pesquero del Golfo San Jorge, terminó exponiendo un escenario de marcadas diferencias entre la Secretaría de Pesca y los pequeños armadores de Caleta Paula.
La flota amarilla dejó así planteada su posición: defender las actuales áreas de pesca, limitar el ingreso de buques de mayor capacidad y priorizar un esquema que contemple las características de la flota local y el rol del Golfo San Jorge como área de reproducción y desarrollo de distintas especies.