El relevamiento realizado durante 2023 y 2024 expone la estructura productiva de la pesca en Mar del Plata, pero también deja al descubierto fuertes diferencias en las condiciones laborales, niveles de informalidad y el origen de la materia prima que sostiene a las plantas locales.
La industria pesquera de Mar del Plata tiene 236 plantas que funcionan con regularidad y más de 5.000 trabajadores registrados dentro del universo relevado, pero detrás de esos números aparece una estructura productiva marcada por la informalidad, la precarización laboral y una creciente dependencia de materia prima desembarcada en otros puertos.
Esos son algunos de los principales datos que surgen del Censo Industrial Pesquero 2023-2024, elaborado por el Observatorio de Problemáticas Pesqueras, dependiente del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS-CONICET-UNMdP). El trabajo fue presentado la semana pasada en la sede del Consorcio Portuario Regional Mar del Plata.
El relevamiento identificó 236 establecimientos con actividad regular y permitió completar 188 encuestas: 44 a empresarios y 144 a trabajadores. También fueron censadas 86 plantas dedicadas al reproceso y se realizaron seis entrevistas.
Más de 5.000 trabajadores y un mercado laboral heterogéneo
En 78 de las plantas relevadas fueron contabilizados 5.137 trabajadores, con un promedio de 66 empleados por establecimiento. La composición de la fuerza laboral es de 60% hombres y 40% mujeres, mientras que la capacidad máxima promedio de esas plantas alcanza los 115 operarios.
Pero el dato que aparece por debajo de esta estructura laboral es la diversidad de modalidades de contratación y encuadramiento. El 31,5% de los establecimientos se encuentra bajo el Convenio Colectivo 161/75, el 21% corresponde al anexo Pyme y el 17% registra trabajadores bajo la modalidad de monotributo.
El mapa empresarial tampoco es homogéneo. 145 establecimientos funcionan como empresas y 43 como cooperativas de trabajo, mientras que el relevamiento identificó además 42 emprendimientos considerados informales y otros cinco que combinan las figuras de cooperativa y empresa.
En términos generales, el dato constituye uno de los puntos más sensibles del Censo: una proporción significativa de los establecimientos relevados se encuentra al margen de las estructuras formales de la actividad, con posibles consecuencias sobre la registración laboral, las habilitaciones y el cumplimiento de las condiciones sanitarias.
Una industria atomizada
La pesca marplatense también muestra una fuerte fragmentación empresarial. El 91% de las firmas relevadas posee una sola planta, el 7% cuenta con dos establecimientos y apenas el 2% tiene tres.
La estructura está, por lo tanto, dominada por empresas de escala reducida, con una limitada expansión física y productiva. Esa atomización convive con establecimientos de dimensiones muy diferentes: el Censo registró superficies cubiertas que van desde apenas 60 hasta 26.730 metros cuadrados.
Algo similar ocurre con el almacenamiento. Entre las plantas que poseen cámaras de frío —sin contabilizar los frigoríficos—, las capacidades informadas van desde 10 hasta 16.000 toneladas.
Mar del Plata procesa, pero gran parte de la materia prima llega de afuera
Uno de los datos que más claramente muestra la transformación de la actividad industrial marplatense es el origen de la materia prima.
El 47,5% de los establecimientos consultados reconoció reprocesar productos que fueron desembarcados previamente en otros puertos. Es decir, una parte importante del trabajo industrial realizado en Mar del Plata comienza con pescado que no fue descargado en su propio puerto.
Rawson aparece como el principal proveedor de esa materia prima. De los 40 establecimientos que respondieron esta consulta, el 58% señaló al puerto chubutense como origen. Puerto Madryn fue mencionado por casi el 53%, mientras que San Antonio Oeste y Caleta Paula alcanzaron el 36,8% cada uno.
El dato expone una realidad cada vez más visible: Mar del Plata conserva un fuerte peso como polo industrial pesquero, pero una parte creciente de su actividad fabril depende de desembarques realizados en otras terminales marítimas.
El dato sobre las exportaciones que genera dudas
El Censo también relevó desde dónde las plantas declaran realizar sus exportaciones. Y allí aparece uno de los puntos que merece una lectura más detenida.
El 57,5% de los establecimientos indicó utilizar puertos de Buenos Aires, mientras que el 55% mencionó a Mar del Plata como puerto de salida.
Sin embargo, los registros manejados por el propio Consorcio Portuario Regional muestran una participación mucho menor del puerto marplatense en el total exportado por la industria local: menos del 10% de las exportaciones pesqueras saldrían efectivamente por Mar del Plata.
La diferencia entre las respuestas obtenidas por el Censo y los registros portuarios abre, cuanto menos, un interrogante sobre la metodología utilizada para relevar este aspecto y sobre la verdadera dimensión de las exportaciones que se generan desde la industria pesquera local.
Merluza, la especie que sostiene a la industria
En las mesas de procesamiento marplatenses la merluza común continúa siendo la principal especie trabajada. Está presente en el 61% de los establecimientos relevados.
Le siguen el variado costero, con el 13%; calamar, 9%; langostino, 7%; anchoíta, 6%; y caballa, 4%.
En cuanto a la integración entre la industria y la actividad extractiva, de los 39 establecimientos que respondieron la consulta, el 43,6% declaró contar con flota propia, mientras que el 56,4% indicó que no posee embarcaciones.
La procedencia de la materia prima vuelve a mostrar el peso de terceros: los buques de otras empresas explicaron el 52,3% de las respuestas, frente al 23,5% correspondiente a barcos propios. La compra de productos a otras plantas representó el 15,9%.
El capítulo que más preocupa: la salud de los trabajadores
El Censo no se limitó a medir plantas, producción y empleo. También consultó a los trabajadores sobre las enfermedades vinculadas con su actividad.
El resultado es contundente: el 73% manifestó estar sufriendo o haber sufrido alguna enfermedad profesional.
Entre las principales afecciones mencionadas aparecen la tendinitis, la lumbalgia y la flebitis, enfermedades asociadas a tareas repetitivas, esfuerzos físicos y condiciones propias del trabajo industrial.
El dato coloca a la salud laboral entre los principales desafíos que enfrenta la industria pesquera marplatense y aporta una dimensión social a una actividad que habitualmente se analiza desde sus niveles de producción, exportaciones y generación de empleo.
Una radiografía con luces y sombras
El Censo Industrial Pesquero 2023-2024 deja una conclusión difícil de ignorar: Mar del Plata continúa siendo uno de los principales centros industriales de la pesca argentina, pero su estructura presenta profundas desigualdades.
Hay cientos de establecimientos, miles de trabajadores y una capacidad industrial considerable. Pero también existe informalidad, una fuerte atomización empresarial, dependencia de materia prima proveniente de otros puertos y un elevado nivel de enfermedades laborales.
La radiografía no sólo permite saber cuánto produce la industria pesquera marplatense, sino también comenzar a discutir cómo produce, bajo qué condiciones y cuánto de esa actividad efectivamente se traduce en empleo registrado, valor agregado y movimiento para el propio puerto de Mar del Plata.