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5 octubre, 2026 21:01

Argentina refuerza su presencia pesquera en París con el langostino como eje de la estrategia

Catorce empresas exportadoras argentinas participaron en París de encuentros comerciales con compradores franceses durante la Argentina Week. El langostino salvaje fue uno de los productos centrales de la agenda, junto con la vieira patagónica. La misión también puso sobre la mesa la discusión por los derechos de exportación, la renovación de la flota y las inversiones necesarias para mejorar la infraestructura pesquera y portuaria.

La industria pesquera argentina desembarcó en París con un objetivo concreto: abrir nuevas oportunidades comerciales y fortalecer la presencia de los productos del Mar Argentino en Francia, uno de los mercados europeos con mayor capacidad de consumo de productos del mar.

En el marco de la Argentina Week, el sector contó con una jornada específica de negocios que reunió a 14 empresas exportadoras nacionales con importadores y compradores franceses.

La actividad se realizó el viernes 2 de octubre bajo el formato Argentina B2B Week – Seafood Edition France y buscó generar un vínculo más directo entre la oferta pesquera argentina y los canales comerciales del mercado francés.

La organización estuvo a cargo de PromArgentina junto con el Consejo Federal Pesquero (CFP), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA), Cancillería y la Embajada Argentina en Francia.

Entre los funcionarios presentes estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca; y el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla.

El langostino argentino busca crecer en Francia

Buena parte de la estrategia comercial estuvo concentrada en el langostino salvaje argentino, uno de los principales productos de exportación de la industria pesquera nacional y que todavía cuenta con margen para ampliar su participación en el mercado francés.

Francia mueve anualmente un importante volumen de importaciones de langostinos y camarones. Los datos correspondientes a 2025, basados en registros aduaneros franceses, indican compras por alrededor de 121.664 toneladas de productos congelados, con un valor cercano a los 846,5 millones de dólares.

La participación argentina dentro de ese volumen continúa siendo relativamente reducida: aproximadamente 2.519 toneladas por 22,8 millones de dólares, equivalentes a cerca del 2,7% del valor importado.

La dimensión del mercado y la participación todavía acotada de Argentina explican buena parte del interés puesto en Francia.

La estrategia apunta a diferenciar al producto nacional frente a una oferta internacional en la que tienen fuerte presencia los crustáceos provenientes de cultivo. En ese escenario, Argentina busca destacar las características del langostino salvaje capturado en el Atlántico Sudoccidental, poniendo en valor su origen, calidad, trazabilidad y cualidades gastronómicas.

El desafío comercial consiste en convertir esos atributos en una mayor participación dentro de las compras francesas.

Contacto directo entre exportadores e importadores

La ronda de París también buscó acortar la distancia entre las empresas argentinas y quienes comercializan productos pesqueros dentro de Francia.

Parte de la producción nacional que finalmente llega al consumidor francés lo hace actualmente a través de otros puntos de ingreso y distribución europeos, especialmente España.

La posibilidad de establecer relaciones directas con importadores franceses podría generar nuevas vías comerciales y reducir intermediaciones dentro de la cadena.

Como parte de la presentación de los productos nacionales, la jornada incluyó además una propuesta gastronómica encabezada por el chef marplatense Lisandro Ciarlotti, quien trabajó con langostino y vieira para mostrar sus características ante compradores y representantes del sector.

La vieira patagónica parte desde otra posición

El escenario comercial de la vieira patagónica presenta diferencias importantes respecto del langostino.

Argentina ya cuenta con una presencia considerable dentro del mercado francés. Según la información difundida durante la misión, el producto nacional representa más del 40% del volumen de vieiras importado por Francia, ubicando al país como su principal proveedor.

La estrategia, por lo tanto, tiene dos objetivos diferentes.

Mientras para el langostino el desafío consiste en ganar participación en un mercado de gran tamaño, en el caso de la vieira la prioridad pasa por conservar y profundizar una posición comercial que ya resulta relevante.

Los resultados comerciales deberán esperar

Los encuentros realizados en París permitieron establecer vínculos entre exportadores argentinos y potenciales clientes franceses, aunque todavía es prematuro traducir la misión en ventas concretas.

Hasta el momento, no fueron informados oficialmente contratos cerrados ni volúmenes comercializados como resultado directo de la ronda de negocios.

López Cazorla reconoció posteriormente que no estaba en condiciones de confirmar si durante las reuniones se habían concretado operaciones, aunque destacó los contactos generados entre las compañías argentinas y los compradores.

Será necesario, entonces, observar la evolución de esas conversaciones durante los próximos meses para determinar si los encuentros se convierten efectivamente en nuevos clientes, órdenes de compra o mayores embarques hacia Francia.

Las retenciones entraron en la agenda pesquera

La presencia argentina en París también sirvió para trasladar al escenario internacional algunos de los temas que forman parte de la discusión interna del sector.

El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, volvió a plantear la posibilidad de avanzar sobre la eliminación de los derechos de exportación que todavía gravan determinados productos pesqueros.

La propuesta vincula una eventual reducción de esa carga con compromisos concretos de inversión por parte de las empresas.

El planteo apunta a que los recursos que dejarían de destinarse al pago de retenciones sean canalizados hacia la renovación de embarcaciones y la modernización de infraestructura portuaria.

Torres calculó que la eliminación de esos derechos representaría para el Estado nacional un costo fiscal estimado de entre 60 y 80 millones de dólares, y sostuvo que esos recursos podrían transformarse en inversión dentro de la propia actividad.

La discusión resulta especialmente relevante para polos pesqueros como Chubut y Mar del Plata, donde el envejecimiento de parte de la flota y las necesidades de infraestructura forman parte desde hace tiempo de los reclamos sectoriales.

Hasta ahora, sin embargo, la iniciativa constituye una propuesta en discusión y no una decisión adoptada por el Gobierno nacional.

Arbumasa proyecta una inversión en Trelew

La agenda desarrollada en Francia también dejó novedades relacionadas con posibles inversiones en Chubut.

La empresa Arbumasa presentó formalmente una solicitud para acceder a un lote dentro de la Zona Franca de Trelew, con la intención de desarrollar allí una nueva planta relacionada con la actividad pesquera.

De acuerdo con la información provincial, la etapa de construcción del proyecto podría generar alrededor de 80 puestos de trabajo.

La iniciativa se encuentra todavía atravesando las instancias correspondientes para su concreción, por lo que se trata de un proyecto de inversión en trámite y no de una planta actualmente en funcionamiento.

De París a los negocios concretos

La misión dejó planteados dos desafíos que avanzan en paralelo para la industria pesquera argentina.

En el frente externo, aparece la necesidad de diversificar destinos, generar relaciones comerciales directas y obtener mejores condiciones para las exportaciones. Dentro del país, la competitividad también depende de resolver cuestiones estructurales relacionadas con costos, infraestructura y renovación de la flota.

En ese escenario, Francia representa una oportunidad particularmente atractiva para el langostino salvaje argentino. Se trata de un mercado que importa productos por cientos de millones de dólares cada año y en el que Argentina todavía conserva una participación limitada.

La ronda de París permitió abrir puertas y sentar a las empresas nacionales frente a potenciales compradores. El próximo paso será comprobar cuánto de ese interés logra transformarse en operaciones concretas.

El balance definitivo llegará cuando los contactos generados en Francia comiencen —o no— a reflejarse en nuevos contratos, clientes y mayores exportaciones para la industria pesquera argentina.

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