Las descargas registradas hasta finales de abril ratifican el sólido rendimiento de la zafra, impulsada por un arranque con altos niveles de abundancia y un tramo final marcado por la disminución del recurso en las últimas semanas.
La temporada de calamar (Illex argentinus) concluyó el pasado 22 de abril con un nivel de desembarques que vuelve a ubicar a la campaña 2026 entre las más destacadas de los últimos años, tanto por el volumen capturado como por la intensidad operativa desplegada por la flota potera.
De acuerdo con los datos actualizados al 7 de mayo, y tras incorporarse las últimas descargas efectuadas, los desembarques acumulados totalizan 186.992,3 toneladas, consolidando así un ciclo de fuerte rendimiento para la pesquería durante gran parte de la temporada.
La mayor concentración de capturas se produjo durante los primeros meses del año, especialmente entre enero y febrero, período en el que la flota encontró altos niveles de abundancia y pudo sostener rendimientos significativamente superiores a los observados en campañas recientes.
Ese escenario favorable permitió acumular rápidamente gran parte del volumen total de la zafra, manteniendo además un ritmo sostenido de actividad durante marzo, antes de comenzar a evidenciar señales de retracción hacia abril, sobre todo tras la apertura del área al norte del paralelo 44°S.
El desarrollo de la campaña volvió a mostrar el comportamiento característico de la pesquería de calamar: una etapa de elevada productividad concentrada en pocos meses y un cierre acelerado una vez reducida la disponibilidad del recurso.
En relación con los puertos de descarga, la Patagonia volvió a concentrar el grueso de las operaciones de la flota potera.
Puerto Madryn se posicionó nuevamente como el principal puerto de desembarque, acumulando 81.485,5 toneladas. Detrás se ubicaron Mar del Plata, con más de 50.929,4 toneladas, y Puerto Deseado, que alcanzó las 47.614,6 toneladas.
La diferencia entre terminales portuarias refleja no solo la intensidad de la actividad extractiva en aguas patagónicas, sino también el rol logístico y operativo que la región mantiene dentro de la estructura de la pesquería.
Aunque el resultado final quedó por debajo de las 203.956 toneladas registradas en 2025 —el mejor desempeño en 17 años—, las cifras alcanzadas este año ratifican igualmente otro ciclo de elevada productividad para el calamar en el Atlántico Sudoccidental.
En apenas poco más de tres meses de operatoria efectiva, la flota logró sostener niveles de captura que vuelven a ubicar a la actividad en registros históricamente altos.
El tramo final de la temporada estuvo condicionado por la caída de los rendimientos, principalmente al norte del paralelo 44°S, donde comenzaron a multiplicarse los reportes sobre dificultades para localizar concentraciones importantes de calamar.
La dispersión de la flota, las menores capturas y la escasa presencia del recurso derivaron finalmente en la recomendación técnica del INIDEP y en la posterior decisión oficial de cerrar la pesquería con el objetivo de resguardar el ciclo biológico de la especie.
Más allá de las complicaciones registradas durante las últimas semanas de actividad, la temporada 2026 dejó un balance ampliamente positivo en términos productivos y volvió a exponer la marcada variabilidad que caracteriza a esta pesquería.
El comportamiento del recurso evidenció nuevamente cómo períodos de elevada abundancia pueden ser sucedidos por caídas abruptas en la disponibilidad, obligando a reajustar de manera permanente tanto las estrategias operativas de la flota como las medidas de administración.
En sus primeras proyecciones, la campaña 2026 insinuaba incluso la posibilidad de superar el récord alcanzado el año anterior. Sin embargo, el paralelo 44° Sur terminó consolidándose como una referencia determinante para diferenciar el comportamiento de los stocks sur y norte.
Ese contraste cada vez más marcado abre ahora la necesidad de profundizar las investigaciones biológicas y oceanográficas, con el objetivo de comprender con mayor precisión las causas que explican las diferencias observadas en la distribución y disponibilidad del recurso durante esta temporada.