La prospección se desarrollaría durante cuatro jornadas e incluiría cuatro subáreas ubicadas dentro de la veda permanente de juveniles de merluza. Del operativo participarían buques tangoneros congeladores y fresqueros, en una instancia considerada determinante para evaluar una posible apertura de la temporada en los primeros días de junio.
La prospección de langostino dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza podría ponerse en marcha durante la última semana de mayo, en el marco de un relevamiento comercial clave para definir una eventual apertura de la temporada en aguas nacionales.
Según pudo saberse, la campaña tendría una duración de cuatro días y contaría con la participación tanto de buques de la flota tangonera congeladora como de embarcaciones fresqueras. El operativo abarcaría las subáreas 4, 5, 13 y 14, replicando el esquema implementado durante la primera prospección realizada bajo la gestión del subsecretario de Pesca Juan Antonio López Cazorla.
La subárea 4 comprende el sector delimitado entre los paralelos 42° y 43° Sur y los meridianos 61° y 62° Oeste, mientras que la subárea 5 se encuentra ubicada entre las latitudes 42° y 43° Sur y las longitudes 60° y 61° Oeste.
Por su parte, la subárea 13 está comprendida entre las latitudes 45° y 46° Sur y las longitudes 63° y 64° Oeste. En tanto, la subárea 14 abarca el área delimitada entre los paralelos 45° y 46° Sur y los meridianos 62° y 63° Oeste.
Aunque el plan de prospección todavía no fue remitido al INIDEP para su análisis técnico correspondiente, el esquema en estudio ya genera expectativas en Santa Cruz, especialmente en Puerto Deseado. Esto se debe a que dos de las zonas previstas para el relevamiento se encuentran a unas 13 horas de navegación de ese puerto, una cercanía que permitiría facilitar desembarques y aportar movimiento a la terminal portuaria local.
La posibilidad de reactivar la operatoria en Puerto Deseado es uno de los principales reclamos que vienen planteando los trabajadores del sector en distintos encuentros mantenidos con autoridades provinciales, en medio de la preocupación por la caída de actividad y el impacto económico sobre la comunidad vinculada a la pesca.