La capacitación internacional reunió a representantes de siete países y reforzó capacidades operativas frente a la pesca ilegal.
La Prefectura Naval Argentina finalizó en Mar del Plata una nueva edición del Curso Guardacostas, una instancia de formación internacional orientada a mejorar la respuesta frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
La capacitación, que se desarrolló durante dos semanas desde el 20 de abril, combinó contenidos jurídicos, doctrina operativa y prácticas embarcadas a bordo del guardacostas GC-25 Azopardo. El objetivo fue fortalecer una actuación profesional, coordinada y alineada con el derecho internacional ante uno de los desafíos más persistentes del ámbito marítimo.
El curso reunió a representantes de Chile, Ecuador, Colombia, Brasil, Perú, Uruguay e Italia, además de efectivos argentinos, consolidando un espacio de intercambio técnico con proyección regional y extrarregional. La actividad contó con la participación del prefecto mayor José Cristian Abel Viganó, jefe de la delegación local, cuya jurisdicción tuvo un rol central en la organización.
Cooperación internacional y control marítimo
Uno de los aspectos destacados fue la participación de INTERPOL, que aportó una mirada estratégica sobre la cooperación policial frente a operaciones pesqueras que atraviesan jurisdicciones, banderas y cadenas comerciales.
En este sentido, el intercambio de información y la coordinación entre países se consolidan como herramientas clave para mejorar la detección, inspección y actuación ante buques involucrados en actividades ilegales.
El acto de cierre estuvo encabezado por el prefecto general José Antonio Impollino, quien remarcó la necesidad de contar con personal capacitado para actuar con rigor técnico, responsabilidad institucional y ética profesional.
Un escenario de creciente presión sobre los recursos
La finalización del Curso Guardacostas refuerza el posicionamiento de la Prefectura como autoridad marítima con funciones policiales en el control de la actividad pesquera.
En un contexto donde la presión sobre los recursos del Atlántico Sur continúa en aumento, la formación especializada y la cooperación internacional aparecen como pilares fundamentales para sostener la defensa de los recursos vivos del mar y garantizar el cumplimiento de la normativa vigente.
