La decisión oficial responde a informes científicos que advierten una fuerte caída en el rendimiento y debilidad en el reclutamiento del recurso
La actividad pesquera vinculada al calamar volverá a enfrentar un freno anticipado. El Gobierno nacional resolvió dar por finalizada la temporada de captura de Illex argentinus en toda la Zona Económica Exclusiva de la Argentina, con entrada en vigencia desde el miércoles a las 08:00. La medida, de carácter preventivo, apunta a evitar un deterioro mayor del recurso en un contexto biológico complejo.
La determinación se apoya en evaluaciones del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), que vienen registrando indicadores preocupantes en ambas áreas de explotación, tanto al norte como al sur del paralelo 44°S.


Un escenario que ya no cierra
En el sector norte, los datos resultan contundentes: capturas que no superan la tonelada diaria y una caída sostenida en la abundancia del stock bonaerense-norpatagónico. A esto se suma un dato clave para el futuro inmediato: la cohorte 2026 muestra un reclutamiento débil, lo que limita las expectativas de recuperación en el corto plazo.
Más al sur, el panorama no ofrece mejores señales. Si bien la flota mantuvo niveles de operación, los reportes técnicos indican que el stock sudpatagónico también presenta ingresos insuficientes de ejemplares, lo que refuerza la necesidad de interrumpir la presión pesquera.
Control en el mar
Con la decisión ya formalizada, se instruyó a la Prefectura Naval Argentina a garantizar el cumplimiento efectivo del cierre, desplegando controles y notificando a los buques en actividad para evitar incumplimientos.
Golpe a la operatoria
El cierre llega en un momento sensible para la flota potera, que depende casi exclusivamente de este recurso. Si bien en el sector reconocen la importancia de preservar el equilibrio biológico, también advierten que la medida reduce márgenes operativos y condiciona la rentabilidad de la campaña.
En términos estructurales, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la alta dependencia del calamar dentro del esquema pesquero nacional, y la necesidad de fortalecer estrategias de manejo que permitan anticipar estos escenarios sin afectar de manera abrupta la actividad.